Cuando se trabaja como autónomo o somos emprendedores en más de una ocasión se da la circunstancia de que a la hora de realizar un trabajo el cliente es el que quiere fijar el precio. El autónomo muchas veces negocio y acepta rebajar sus tarifas, pensando que puede ganar un cliente para el futuro o simplemente porque necesita facturar más este mes.

Lo mejor es decir directamente no a este tipo de clientes. O negociarles a la contra, es decir, solicitar un servicio que ellos nos hagan a nosotros y elegir lo que queremos pagar por dicho producto o servicio. Seguramente veremos como se indigna y nos dice que eso es imposible. Pero precisamente se trata de hacerles comprender eso, que nuestro trabajo tiene unas tarifas porque vamos a dedicar una serie de horas para que esto salga bien.

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