En las empresas familiares el mayor desafío no está en hincarle el diente a las nuevas tecnologías ni tampoco en plantar cara a la competencia sino más bien en mantener la paz entre familiares que están a menudo de todo menos bien avenidos.

“Dentro de una familia hay en ocasiones diferentes ideas sobre lo que es justo y lo que no y eso puede colisionar con los desafíos empresariales”, explica Arist von Schlippe, del Instituto Wittener de Empresas Familiares, en declaraciones aDie Zeit.

“Sentirse tratado injustamente es uno de los principales desencadenantes de conflicto en las empresas familiares. Y cuando más grande es la familia, mayor es el riesgo de conflicto”, señala von Schlippe.

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