Una de las cuestiones que se suele señalar cuando se habla del comercio electrónico es que este ha servido para acabar con las fronteras. Los consumidores suelen buscar cosas concretas, productos que quieren, y realmente les da un poco igual dónde están los vendedores que se los venden si lo que les ofrecen es lo que ellos quieren y si hacen que llegue de forma rápida y eficiente.

Esto ha creado un boom del llamado comercio transfronterizo (no hay más que pensar, por ejemplo, en cómo compramos libros hoy en día y desde donde llegan en el presente: las librerías online venden a todo el mundo, algunas de ellas incluso con costes de envío gratis sin que importe en qué lugar uno se encuentra) y ha hecho que los consumidores abran su abanico de opciones. Hay quienes compran directamente hasta a ecommerces chinos, aunque los productos acaben tardando mucho más en llegar que si se compra en una tienda online más cercana geográficamente.

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