Tags

,

Dicen algunos que el carisma, ese don con el que están supuestamente santificados todos los grandes líderes, es algo con lo que se nace y que quienes no tienen la fortuna de ser portadores de esta cualidad en su ADN, están abocados a pasar por la vida (y los éxitos a ella asociados) casi de puntillas.

Es cierto que hay personas que rezuman carisma por todos los poros de manera absolutamente natural y sin que esta cualidad parezca exageradamente forzada.

Sin embargo, tampoco es menos cierto que el carisma (o al menos algo parecido al carisma) puede aprenderse a base de práctica.

Si quiere ser un líder carismático y capaz de granjearse la simpatía de la gente, le proponemos entrenar poniendo en práctica los consejos que disecciona a continuación Inc.:

1. Escuche más de lo que habla
Haga preguntas. Mire a los ojos a las personas con las que está manteniendo una conversación. Sonría. Asienta. Y responda (no necesariamente verbalmente sino también no verbalmente). Ahorre salive y limítese a hablar cuando tiene realmente algo importante que decir. Las personas a su cargo se lo agradecerán.

2. Felicite a sus subalternos por los logros conseguidos
En el entorno laboral los elogios son lamentablemente bastante escasos. Sin embargo, son necesarios para animar a las personas a seguir hacia adelante y hacerles sentir que alguien presta (para variar) atención a su trabajo.

3. No practique jamás la escucha selectiva
Un líder digno de ser tildado de carismático debe tomarse la molestia de escuchar a cuantos están a su alrededor, también a aquellos ajenos a su círculo más cercano.

4. Sea atento y considerado con los demás
Sorprenda a sus trabajadores y colaboradores con pequeños e inesperados gestos de cortesía. Invierta su tiempo libre (el poco que le queda) en hacer felices a las personas que le rodean.

5. No mire el móvil cuando está hablando con otra persona
Cuando esté manteniendo una conversación con una persona, ponga todo el foco en ella y no deje que ni el móvil ni el monitor de su ordenador ni ningún otro objeto se interponga entre sus ojos y los de su interlocutor.

6. Dé antes de recibir
No se obsesione con lo que va a conseguir. Concentre en su lugar todas sus fuerzas en que aquello que puede proporcionar a los demás. Recuerde que dar es la única manera de forjar relaciones valiosas.

7. No incurra en el pecado de la presunción
Alardear permanentemente de la importancia de las cosas que tiene entre manos (por más que sea cierto) no le ayudará a impresionar a los demás sino más bien a ahuyentarles.

8. No olvide nunca todo lo que puede aprender de los demás
Deje de mirarse el ombligo y de recrearse en sus propios conocimientos y experiencias para fijar la mirada en los conocimientos y experiencias (aún inexplorados) que los demás tienen que ofrecerle.

9. Elija cuidadosamente las palabras que utiliza
Las palabras que salen de nuestros labios tienen una influencia determinante en las actitudes desplegadas por los demás. Por esta razón, libérese de los términos cargados de negatividad y sustitúyalos por palabras que hagan sentir mejor a los demás.

10. No se recree hablando de los fracasos de los demás
El cotilleo es un mal hábito que debería estar absolutamente vetado para los líderes, cuyo objetivo debería ser apoyar a los demás en el largo camino hacia el éxito y no reírse de ellos y sus fracasos.

11. Si comete un fallo, admítalo
Los líderes carismáticos son personas humildes a las que no les duelen prendas a la hora de gritar a los cuatro vientos sus propios fracasos. Y no que escogen a cabezas de turco para enmascarar sus propios fallos.

12. Permítase el lujo de definir el éxito a su manera
A la hora de definir el éxito, no caiga en la trampa de acuñar la acepción más socialmente aceptada (la de que el éxito es sinónimo de dinero y poder). Defina el éxito en función de aquellas cosas que le hacen verdaderamente feliz (que no tienen que ser necesariamente las mismas que le llenan los bolsillos).

Un artículo publicado en Marketing Directo

Advertisements