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Homeless Entrepreneur es un proyecto cuyo fin es ayudar a los sin techo, pero algo lo diferencia del resto: no busca caridad, sino reinsertar a dichos individuos en el mundo laboral.

Andrew Funk llegó a Barcelona hace varios años como profesor de inglés. A su vez ha trabajado como consultor digital y analista en una empresa de capital-riesgo; pero el estadounidense quería cambiar su rumbo y dedicarse al desarrollo profesional de las personas.

No obstante, convirtió su reto en algo más ambicioso y decidió trabajar únicamente con personas sin techo.

Para ello fundó Homeless Entrepreneur, también conocido como Emprendedores Sin Techo; se trata de una asociación donde trabajan juntos personas con y sin hogar para facilitar la reinserción de estos últimos en el mundo laboral. Su financiación proviene de crowdfunding.

Sus integrantes pretenden expandir Emprendedores Sin Techo a individuos desempleados, convirtiendo así el proyecto no sólo en una herramienta resolutiva, sino también en un mecanismo preventivo.

No obstante, Funk ha dejado claro que no se trata de un proyecto de caridad, sino una inversión. Los individuos que consigan un empleo gracias a Emprendedores Sin Techo no reciben sin dar nada a cambio, comprometiéndose con la asociación en un futuro.

La relación que mantienen los participantes con el proyecto podría definirse como sana y justa: los individuos deberán donar un 10% de los ingresos que obtengan de su nuevo puesto de trabajo en los primeros 6 meses. Pero su compromiso no acaba ahí: también se comprometen a reinvertir el 50% de los beneficios que generen sus productos o servicios. Sus aportaciones se destinarán a ayudar a otras personas que se encuentren desamparados.

Las contribuciones que recibe la asociación permiten invertir en herramientas para que los futuros emprendedores puedan desempeñar su labor. Así, Andrzej pudo disponer de una camilla de masajes y cursos gratuitos para completar su formación y seguir ejerciendo su profesión como masajista.

“Tratamos de convertir las donaciones en depósitos aclaró el impulsor del proyecto “Al fin y al cabo, una donación es invertir dinero a fondo perdido y lo que nosotros buscamos es conseguir microcréditos.

La asociación trabaja en cierta manera como una agencia de contratación. Funk tomó como ejemplo a Paco, un desarrollador web de 40 años que llevaba tres años en la calle; el fundador de Emprendedores Sin Techo recibió un día un mensaje de una empresa que buscaba un desarrollador web “me acordé de Paco, le hicieron una entrevista y empezó a trabajar con ellos”, explicó Funk en una entrevista con BBC Mundo.

La solidaridad latente en la asociación les convierte en una de red de contactos donde los participantes buscan oportunidades laborales en distintos sectores.

Parece que el proyecto ya comienza a funcionar exitosamente, pero no ha sido un camino fácil. “Visité muchas asociaciones donde había centenares de personas sin hogar. Hablé con los directores para ofrecerles lo que queríamos hacer. Decían que no tenían a nadie que encajase con el perfil. Yo alucinaba”, explicó Funk mientras conversaba sobre sus inicios con el Mundo.

Por ello, el proyecto no comenzó a tomar forma hasta que conoció a Marcos, que llevaba 7 años en la calle tras perder su empleo y romperse el tobillo. Junto a Funk comenzó a ofrecer su poesía a cambio de que los viandantes escucharan y contribuyeran al proyecto.

Escrito por Christiane Drummond

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