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Con la venida de la transformación digital y la progresiva digitalización de los procesos corporativos, las empresas se han visto obligadas a cambiar la estructura misma de su dirección, para incorporar perfiles con mayor carga tecnológica que sean capaces de liderar esta evolución.

Así, a diario leemos siglas como CIO, CTO, CDO o CSO; todas ellas relacionadas con estos nuevos campos de actuación. Pero, ¿sabemos realmente lo que significan y en qué se diferencian entre sí? Te lo explicamos a continuación.

CIO son las siglas de Chief Information Officer, o director de Información. Se trata de la evolución natural del director de Sistemas de toda la vida, ese rostro al frente del equipo TIC de la empresa y máxima autoridad en todo lo concerniente al hardware, software y servicios tecnológicos que dan soporte a la organización en su conjunto.

De este modo, los CIO son la figura clave a la hora de diseñar la estrategia tecnológica con que abordar las necesidades de la empresa, incluyendo desde la compra de servidores y otros equipamientos hasta la contratación de servicios de terceros, auditorías o resolución de incidencias técnicas de todos los empleados. Su equipo está compuesto de ingenieros, desarrolladores de software y técnicos de centros de datos que se encargan de diseñar, ejecutar y mantener los sistemas informáticos de toda la compañía.

Con el auge de la transformación digital, el CIO se está enfrentando a un notable cambio de responsabilidad. Cada vez se le exige menos un rol de soporte (mantener la luz encendida, podríamos decir) al menor coste… para abordar estrategias y planes que usen la tecnología para generar valor y nuevo negocio. Y es que, con la simplificación de muchos procesos informáticos (gracias a la nube y el modelo de pago por uso o la externalización de cargas TIC), ahora el CIO debe ser el líder de la transformación digital de las empresas, llevando estas capacidades a cada rincón de la organización y coordinando las políticas y esfuerzos que se realizan en toda ella.

Fruto de la enorme explosión de datos que estamos viviendo en nuestros días (generando una sociedad hiperconectada en la que el Big Data lo impregnará todo), en muchas compañías ha comenzado a desarrollarse ya la figura del CDO (Chief Data Officer). Se trata de un perfil transversal, aunque a veces se incluye dentro del organigrama TIC de la empresa, encargado de recopilar, monitorizar y sacar valor de todo ese Big Data.

Estas responsabilidades van más allá de la simple captación y almacenamiento de la información (algo que ya venía haciendo el CIO desde la era de los mainframe) sino que busca involucrar a los equipos comerciales, de atención al clientes, técnicos, comunicación, marketing, fabricación, distribución y un largo etcétera en el mismo barco.

Por ello, su figura suele ser independiente del CIO, estando los CDO más focalizados a la estrategia y planificación de modelos de negocio basados en datos y el CIO en la coordinación técnica que debe permitir todo este cambio de paradigma. Un ejemplo de compañía que ha incorporado un CDO a su estructura es el operador español Telefónica, encarnado por Chema Alonso (hacker y popular rostro del panorama de la ciberseguridad patrio).

Y si el Big Data es una de las tendencias del año, la ciberseguridad no lo es menos. El creciente número de amenazas cibernéticas que se ciernen sobre todas las empresas del mundo, grandes y pequeñas, está obligando a las organizaciones a fortalecer sus defensas ante los delincuentes informáticos. Para ello, una figura esencial es la del CSO (Chief Security Officer), un experto que está a cargo del diseño, planificación de toda la estrategia de ciberseguridad; además de liderar al equipo de ingenieros que llevan a cabo las tareas de prevención y respuesta ante cualquier incidente que se pueda producir.

Los CSO suelen ser profesionales con dilatada experiencia en firmas de seguridad y protección, tras lo que cuentan con el bagaje suficiente para implementar protocolos, mejores prácticas y herramientas que securicen la información más valiosa de la compañía. Suelen hacerlo bajo el paraguas del CIO y con el apoyo de consultoras o asesores externos que cuentan con más recursos y una economía de escala que posibilita una mayor protección con un presupuesto más o menos ajustado.

CTO (I)

Bajo las manidas siglas de CTO nos encontramos con varias acepciones que poco o nada tienen que ver. Vamos a referirnos, en primer lugar, a la concerniente a Chief Technical Officer o Chief Technology Officer. Se trata de profesionales de rango directivo que están al frente de los procesos productivos o de fabricación de la compañía; esto es, de la parte operativa de la empresa.

Si hablamos de una fábrica, serían los responsables que que la cadena de montaje funcione al 100% de su capacidad, con la mayor eficiencia y sin errores; en cambio si hablamos de una startup digital como Netflix sería el responsable de la plataforma de vídeo en sí misma y su funcionamiento y perfeccionamiento.

Así pues, en compañías con una marcada base tecnológica, las barreras entre el CTO y el CIO tienden a diluirse y, a veces, confudirse. En esos casos, el CTO suele asumir las responsabilidades técnicas más dirigidas a negocio y el CIO vuelve a sus orígenes como responsable del soporte interno de los procesos de la organización, desde el correo electrónico hasta los centros de datos que permitan al CTO desarrollar sus servicios digitales.

CTO (II)

La otra acepción válida para CTO es la de Chief Transformation Officer, quizás la figura más intrínsecamente ligada a la transformación digital que estamos viviendo en la actualidad. Un rol todavía poco popular en nuestro país, pero que está cobrando una relevancia cada vez mayor en tanto que este cambio de paradigma está provocando una revolución no sólo tecnológica (a cargo del CIO) o de datos (CDO) y seguridad (CSO), sino que también está produciendo cambios organizativos y culturales muy profundos en las organizaciones.

Es por ello que, ante esta necesidad global y holística en las compañías, algunas de ellas hayan optado por incorporar un CTO que coordine y trabaje codo con codo con el resto de los directivos y equipos verticales de la empresa para afrontar con éxito este proceso.

Escrito por Alberto Iglesias Fraga

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