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Los pensamientos son semillas…

Cuando te conté sobre mis primeros pasos con la Ley de Atracción, te hablé de la Rueda de la vida y un poquito empezamos a charlar sobre cómo es el proceso de pensamientos y cómo impactan en el mundo que materializamos. Sin embargo, me quedé con “sabor a poco” así que me puse a escribir un poco más, porque creo que si profundizamos un poco podría servirte mucho más 

En ese artículo (que podés leer en este link, si es que todavía no lo leíste), te decía que Atraemos lo que pensamos

Yo no sirvo. Yo no puedo. Yo no estoy preparada. Yo no soy capaz. Yo no sé. Yo no merezco. Yo no soy tan buena como los demás… Todo el tiempo nos hablamos a nosotras mismas y, de alguna manera, ese diálogo condiciona tu mundo y crea tu realidad. Por eso es clave lo que te decís a vos misma; porque tus pensamientos están hechos de tu diálogo interno, y tu realidad se crea en base a tus pensamientos.
No sirve de nada dedicar media hora a visualizar, repetir afirmaciones o leer sobre la Ley de Atracción si el resto del tiempo hacés o pensás cosas que lo contradicen. Estás atrayendo a cada segundo, seas consciente o no. Las palabras -dichas o pensadas- tienen un gran poder. de manifestar. La Ley de Atracción no deja de funcionar en ningún momento, por eso el diálogo interno atrae más de lo mismo: porque es a lo que estamos dando foco.
Si no te gusta tu realidad, tenés que cambiar tus pensamientos. Y para eso primero tenés que cambiar tu diálogo interno.

 

Muchas veces hacer cambios en nuestra vida es complicado. Es un reto, un desafío.

Vamos a ilustrar el proceso de manifestación de nuestra vida con un árbol, porque seguramente será más fácil para entenderlo y asimilarlo:

Los pensamientos son como semillas. Van del consciente al inconsciente. Aunque no tenemos una real dimensión de la actividad de nuestra mente: tenemos aproximadamente 60.000 pensamientos por día, algunos pocos son conscientes y todos los demás ocurren sin que nos demos cuenta!

Cuando queremos ver cambios en nuestra vida es porque no estamos conformes con los “FRUTOS”. Sin embargo, tal como pasa con los árboles frutales, para tener un fruto diferente no podemos ponernos a trabajar sobre el fruto mismo, sino que tenemos que plantar semillas diferentes. Así, de la misma manera, funciona con la manifestación en la vida de las personas: para cambiar los resultados tenemos que cambiar los pensamientos.

El proceso completo funciona de la siguiente manera:

  • Los pensamientos despiertan determinadas emociones.
    Por ejemplo, una persona que está por tomar un avión podría tener algún recuerdo relacionado con los aviones (semilla) y a partir de eso sentir determinadas emociones (raíces). Un caso podría ser alguien que creció en una familia de aviadores, y que disfruta estar en el aire por lo que sus emociones serían placenteras y positivas. Otro caso podría ser el de una persona que perdió un ser querido a raíz de un accidente aéreo y por lo tanto sus emociones serán de miedo y negatividad.
  • Las emociones activan determinadas estrategias mentales.
    Esas estrategias nos acompañan desde toda la vida, las aprendimos en la niñez. Son las estructuras mentales en las que nos podemos apalancar cuando queremos hacer cambios, ya que es lo que podemos cambiar!
    Es muy importante identificar lo que traemos a nivel mental, ya que ahí es donde estamos poniendo la energía. Y aquello en lo que enfocamos, se expande.
  • Las estrategias mentales provocan determinada conducta.
    Nuestra conducta está basada en nuestros actos y en las decisiones que tomamos.
  • Nuestra conducta nos lleva a lograr los resultados.

 

¿Cómo son tus pensamientos?

Podés revisar cómo te sentís la mayor parte del tiempo y eso será un indicador de cómo son tus pensamientos.

¡Atención!

El diálogo interno te puede jugar en contra.
Decimos que tus pensamientos crean tu realidad, peeeeeero… mientras tus pensamientos insconscientes sigan siendo negativos, seguís atrayendo negatividad.

Podés haber visto “El Secreto”, quizás armaste tu Tablero de sueños y hasta pusiste una foto del auto que te querés comprar en la puerta de tu heladera… pero, si al mirar esa foto, te pasa que por dentro escuchás una vocecita que te dice “no… no vas a poder tener ese auto, es muy caro, tenés muchas deudas, qué van a decir los vecinos….” y cosas parecidas a esas, la emoción que te van a provocar tus pensamientos será de frustración, porque no te lo creés y entonces terminarás pensando que la Ley de Atracción no funciona para vos.

¡Cuidado! Te repito: el diálogo interno te puede jugar en contra. Ahí es donde tenés que trabajar. Tenés que neutralizar los pensamientos negativos apenas los descubrís, darles las gracias y no perder el foco.

Un artículo escrito por

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