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No cabe duda de que el blog es una herramienta útil e indispensable para una empresa. La página web es nuestra carta de presentación, el escaparate atractivo, y el blog el lugar que nos sirve para conectar con los clientes.

No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan. Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.

Hagamos caso a Sartre y elijamos bien las palabras, la forma y el tono en el que nos dirigimos a los lectores.

Escribir contenido que aporte valor

Un error frecuente es el de escribir por escribir. Si no tenemos nada interesante que compartir con nuestros clientes/lectores, mejor esperar a tener preparado un artículo cargado de ideas que sean de utilidad.

Apostar por una estrategia

Escribir está asociado a una pasión, a ocio, a la novela. Pero como en todos los oficios, también requiere de una disciplina y unas normas.

CONTAR CON UNA ESTRATEGIA:

Crear la estructura del artículo

Desarrollar cada idea

Editar, y leer en voz alta

Establecer una periodicidad

Trabajar el SEO

Evitar los textos muy largos o muy cortos

Un artículo en el blog pobre, con unas cuantas líneas no se verá limpio, sino carente de contenido, de información relevante e invitará a huir al lector.

Por otro lado, un texto largo y mal estructurado, aburre. Son muchas las personas a las que les molesta tropezar con ese tipo de texto porque no tienen tiempo y si les seduce el tema, necesitan concisión no párrafos de seis o siete líneas.

Respetar el tema

Si has logrado enganchar a un lector con una temática, es imprescindible no saltar de tema en tema, respetando así una coherencia que es lo que ha cautivado al usuario.

A veces, se comete el fallo de empezar a tocar diversos puntos que nada tienen que ver con el origen del blog. Lo cual, no sólo despista sino que puede llevar al abandono de su lectura. Tanto los propietarios del blog como firmas invitadas deberán tener alguna relación con nuestro sector.

El tono apropiado

Al igual que cuando hablamos poseemos un tono, con el que proyectamos con mayor o menor intensidad nuestra voz, al escribir debemos respetar un tono. ¿De qué manera? Dirigiéndonos al lector de una forma informal o formal.

Para ello, debemos conocer a la perfección a nuestro público para así apostar por los tecnicismos o, por el contrario, emplear un tono formal y cercano. En cualquier caso que ese ‘diálogo’ sea como una conversación amena.

Agregar elementos persuasivos

En internet no se lee, se escanea. El tema sobre el que estamos escribiendo puede ser atractivo, pero volviendo al punto de los textos ‘ladrillos’, lo mejor es facilitar esa lectura con elementos visuales.

  • FOTOGRAFÍAS
  • VÍDEOS
  • GIFS
  • Gustan y ayudan a una presentación más clara y limpia facilitando la lectura.
  • Llaman y captan la atención y pueden servir para recordar el texto.

Conclusión

Creemos historias atractivas, que cautiven al lector, facilitemos su lectura, adornemos con imágenes los textos, separemos los párrafos para mejorar la estructura. Evitemos emplear muchos adjetivos, y apostemos por los verbos de acción y nuestros lectores se quedarán a nuestro lado.

Un artículo escrito por Joana Sanchez

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