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¿Puede la neurociencia ayudar a las compañías y sus marcas a aumentar sus ventas? Una pregunta que cada vez se repite con mayor frecuencia en el sector marketero.

En una era en la que el Big Data se ha convertido en el mejor aliado para conocer al consumidor, ha llegado el momento de que las estrategias de marketing y publicidad pongan el foco en el verdadero centro de sus decisiones: el cerebro.

Desde Bilbao, con motivo de la celebración de la 32ª edición de El Sol. El Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria hemos tenido la oportunidad de conocer algunas claves ofrecidas por Fernando Maestú, director del Laboratorio de Neurociencia en la Universidad Politécnica de Madrid, y Luis Arévalo, CEO de Brainvestigations – The Mind Decoding Company.

La presentación ha comenzado haciendo una comparación entre el funcionamiento de nuestro cerebro y la Vía Láctea. En esta existen 200.000 millones de estrellas. ¿Le parece una gran cifra?

Pues debería saber que en el cerebro humano contamos con más de 86.000 millones de neuronas (perdemos una cada segundo) que provocan entre 100 y 500 millones de sinapsis (conexiones neuronales). Queridas marcas, la cabeza de los consumidores es más compleja que la Vía Láctea.

Es el cerebro del consumidor sobre el que debe poner el foco. Y más si tenemos en cuenta que diversos estudios coinciden a la hora de señalar que el 95% de las decisiones de compra se toman de forma inconsciente.

Aquí juega un papel determinante el Hipocampo. Una región del cerebro encargada de almacenar la memoria entre otras funciones. Y es que, en muchas ocasiones, “no sabemos que sabemos pero lo sabemos”.

Ante el escenario planteado los ponentes han dejado claro que la intuición no existe. “Sólo son recuerdos ocultos en nuestro cerebro que han sido almacenados con anterioridad”, ha explicado Fernando Maestú señalando que “lo que existe es la memoria implícita”.

Dentro de nuestro cerebro existen múltiples lenguajes y la tecnología y la neurociencia pueden ayudarnos a comprenderlos. Un camino en el que Mind Decoding nos ofrece la respuesta.

U sistema que puede identificar los gustos a través del análisis de la actividad cerebral. El problema es que no puede predecir si la persona realizará la compra.

Cuando encontramos la respuesta creativa el lóbulo frontal del cerebro se activa. Un indicador, un patrón común universal de nuestro cerebro que indica nuestros gustos aunque no los manifestemos.

Aquí entra en juego la conocida como Onda N400. Esta muestra si los sujetos que las emiten se muestran disonantes ante un estímulo.

“El neuromarketing no puede saber si alguien va a comprar. Pero si la probabilidad de compra basada en gustos”, explica Maestú, que indica que una respuesta de me gusta tarda en formularse 500 milisegundos frente a los 100 que tarda una de no me gusta.

¿Sabe ya dónde enfocar su estrategia?

Un artículo publicado en Marketing Directo

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