Los buenos jefes no se prodigan demasiado en un universo, el empresarial, en el que prima habitualmente la mediocridad.

Pese a que el liderazgo (del bueno) debería ser una cualidad presente en todo jefe digno realmente de tal nombre, éste echa raíces sólo en pocos dirigentes.

Y los buenos líderes se distinguen del resto de los mortales por los comportamientos que disecciona a continuación Inc.:

1. Respetan a los demás
En una cultura empresarial con un buen líder como capitán de barco los empleados son aguijoneados para esforzarse al máximo en su desempeño profesional, pero son tratados también con muchísimo respeto y dignidad. Y en una atmósfera en la que prima el respeto los jefes escuchan, los empleados hacen oír sus opiniones y se incrementa notablemente la colaboración entre diferentes estamentos empresariales.

2. Escuchan más y hablan menos
Un líder inseguro trata de enmascarar sus debilidades parapetándose detrás de litros y litros de saliva (sin ton ni son). Por el contrario, un líder seguro de sí mismo le da menos a la sin hueso y se preocupa de aguzar muy bien los oídos para escuchar con suma atención las opiniones de sus empleados, a los que hacen preguntas, muchas preguntas, para poner nombres y apellidos a su “feedback”.

3. Reciben “feedback” por parte de los demás
Los jefes con ínfimas (o nulas) cualidades como líderes se empeñan en taparse los oídos y no escuchar el “feedback” por parte de las personas a su cargo. En cambio, un buen jefe se preocupa de sondear permanentemente a sus empleados para evaluar si las decisiones que toma en calidad de líder funcionan o no.

4. Generan confianza y esa confianza se traduce en resultados

Los buenos líderes se ganan la confianza de sus subalternos practicando la responsabilidad, siendo transparentes, confrontando sin miedo la realidad, clarificando sus expectativas y escuchando atentamente a los demás.

Via: Marketing Directo

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