Cada vez hay más cosas intentando llamar la atención del consumidor, lo que hace más complicado destacar en medio de todas ellas

Uno de los objetivos principales de la estrategia de marketing de las empresas y de las marcas es el de lograr llamar la atención de los consumidores en medio del ruido que generan otras marcas y otras empresas, pero también de todas las conversaciones a las que se ve arrastrado el consumidor ya sea con sus amigos, sus familiares o los medios de comunicación.

En medio de una sociedad cada vez más conectada y en la que cada vez hay más y más pantallas arrojando información, los consumidores están cada vez más rodeados por más y más elementos informativos y por más y más ruido. Para las marcas y para las empresas, sobresalir en medio de todo ello es cada vez más complicado.

Pero, quizás, las marcas puedan recurrir a ciertos elementos que simplifiquen el proceso de posicionarse ante los demás y de sobresalir entre el ruido. Una parte de ello está en el contenido que lanzan al mundo y que por tanto sirve como herramienta en medio de todo el ruido. Sin embargo, esta no es la única cuestión que se debe tener en cuenta. Otra parte muy importante es lo que hace a la marca diferente, lo que la posiciona frente a los demás jugadores y lo que hace que se la identifique antes que nada.

Y ¿cómo lograr ser identificada y cómo conseguir romper con las distracciones? La clave está, como apuntan en Warc, en contar con elementos distintivos. Las marcas deben contar con activos diferenciados, con elementos que sean propios y que destaquen por encima de todo el ruido de fondo. Tienen que ser elementos que el consumidor perciba y rápidamente identifique como parte de la marca, que sean como huellas incuestionables de la identidad de la misma.

Qué puede ser un elemento distintivo

La lista de cosas que pueden convertirse en esos elementos destacados es muy amplia y muy variada. Al final, como apuntan los expertos, cualquier elemento sensorial puede servir para convertirse en uno de esos elementos distintivos, aunque bien es cierto que lo habitual es que – dado el modo en el que se compartirán los mensajes y dónde se posicionarán para llegar a los consumidores – estos sean elementos visuales o de audio.

Por ejemplo, en el terreno visual se puede jugar con formas, colores, palabras o hasta tipografías para crear esos elementos muy asociados con la marca y que hacen que se identifique con un único golpe de mirada como la marca en cuestión que es.

Se eligen fortalezas

Pero, además, no vale con simplemente elegir unos elementos y emplearlos de forma recurrente para convertirlos en la cuestión que identifica a la marca. El uso de este tipo de elementos es mucho más complejo que solo esto. Así, en primer lugar, los elementos identificativos no deben verse como una cuestión separada del resto, sino que tienen que trabajar en relación con el conjunto. Tienen que ser algo que funcione con los demás elementos de la estrategia de marketing.

Y, en segundo lugar, para elegir cuáles serán esos elementos que se conviertan en únicos, la marca tiene antes que comprender cuáles son sus fortalezas para asumir qué la hace única y diferente y jugar así con ello.

Vía: Puro Marketing

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