Cómo triunfar en la publicidad y no morir en el intento

La industria publicitaria es tan fascinante como terriblemente desafiante para quienes desean abrirse paso profesionalmente en ella. Aunque quienes se crían a los pechos de esta profesión terminan desarrollando hasta el infinito y más allá el músculo de la creatividad (lo cual resulta extraordinariamente gratificante), terminan a veces también hartos de una profesión absorbente como una esponja que les hurta todo atisbo de vida personal.

Crecer profesionalmente en una industria tan competitiva como la publicidad es complicado, muy complicado, pero puede convertirse en una tarea más o menos asequible si echamos manos de los prácticos consejos que David Angelo, fundador y presidente de la agencia David & Goliath, disecciona a continuación en un artículo para Muse:

1. Hay que posicionarse (de manera urgentemente) sobre algo

Para triunfar en la industria publicitaria uno debe tener una idea muy clara de quién es , de cuáles son sus valores y de instilar tales valores en todo lo que hace.

2. Trabajar en cosas que tengan impacto más allá de la industria publicitaria

Un buen publicitario alumbra campañas que las que sus clientes se sienten orgullosos y que hacen añicos (para superar ampliamente) sus objetivos iniciales.

3. Cuando uno hace lo que ama, no hay distancia entre el hogar y el trabajo

Incluso si para desplazarse al trabajo un publicitario invierte una hora de su tiempo (de ida y de vuelta), éste no sentirá ese tiempo como perdido (siempre y cuando, eso sí, ame realmente lo que hace).

4. Detrás de cada revés hay siempre una gran oportunidad

Todos experimentamos reveses de vez en cuando. ¿Lo mejor? Que terminamos acostumbrándonos a ellos. Y en lugar de poner el acento en la tormenta que lleva aparejada un problema, terminamos fijándonos en el arcoíris que termina dibujándose en el horizonte tarde o temprano.

5. No hay que olvidarse de ejercitar el músculo izquierdo del cerebro

Los creativos están obligados a desarrollar el hemisferio derecho del cerebro, aquel en el que está alojada la creatividad en estado puro. Sin embargo, para que la creatividad ponga resultados verdaderamente óptimos sobre la mesa ésta debe ser domesticada por la razón. Se trata de hallar el equilibrio perfecto entre emoción (la cuna de la creatividad) y razón

6. Nadie mostrará tanta pasión en su trabajo como aquel que directamente lo emprende

Por mucho que los publicitarios agasajen a sus clientes con inspiradísimas campañas, nadie se sentirá tan orgulloso de ellas como aquellos que las han alumbrado. Por esta razón conviene que los publicitarios inspiren a sus clientes diariamente y no sólo de vez en cuando con alguna que otra campaña más o menos inspirada.

7. Con los clientes hay que tener paciencia

Para ganarse la confianza de un cliente a veces hay que dejarse derrotar antes por él.

8. Los becarios merecen idéntico respeto que los jefes

En una agencia todos son portadores de ideas valiosas y por esta razón el respeto se reparte en idénticas proporciones a becarios y a jefes (o así al menos debería hacerse siempre).

9. Construir una cultura

Las grandes agencias son mucho más que compañías, son culturas cuyo último objetivo es ayudar a sus empleados a dar lo mejor de sí en términos creativos y a superar sus miedos.

10. Trabajar con pocos recursos espolea la creatividad

A veces la mejor creatividad brota de la escasez de recursos. Una buena campaña no necesita un presupuesto gigantesco para toparse de bruces con el éxito.

11. No se puede gustar a todo el mundo

Habrá quienes siempre aprecien nuestras ideas y también quienes, por falta de “feeling”, sean incapaces de conectar adecuadamente con ellas. Lo importante es tener muy claro quiénes somos y jamás titubear.

12. Compartir la cultura propia con el mundo

Una buena agencia debe crear una cultura tan inspiradora que trascienda los muros de la agencia y que tenga también impacto más allá de tales muros.

13. Alentar el sentimiento de unión entre empleados

Ese sentimiento de unión es llevado en volandas en último término por la cultura, ese que logra que los empleados abandonen las agencias (si eventualmente lo hacen) con mucho más que un gran porfolio bajo el brazo.

14. No olvidar a aquellos que estuvieron ahí en los momentos más duros

Aquellos de cuyos labios brota con extraordinaria facilidad la frase “Confía en mí” son habitualmente los menos merecedores de la confianza de su interlocutor. Son aquellos que no se separan de nuestro lado incluso en los momentos más difíciles a quienes debemos rendir de verdad tributo.

15. No excluir jamás lo imposible

Con la creatividad a nuestra vera nada, absolutamente nada, es imposible. Todo, también lo aparentemente más loco, puede suceder.

Vía: Marketing Directo


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